Cake Topper de boda: Chile en un patito amarillo

Tenemos muchos amigos en Chile. Hubo una época en que consideramos vivir allá. Por esas cosas que se piensan y re-piensan, nuestro viaje terminó en tierras asiáticas. El año pasado, nos dimos una escapadita a Chilito y me enamoré. Del lugar, de su cultura, de su gente. Pero sobre todo de su gente. Para mi esposo Eric fue un reencuentro con sus compañeros de la Universidad. Para mi, fue un acercamiento a tantas y tantas historias que desde el noviazgo Eric me contaba sobre sus 9 años vividos allá. Y entendí porque estaba tan enamorado de aquel hermoso país. Y entendí porque quería ser emprendedor, y entendí porque traía tantas palabras desconocidas y un cantito que no dejaba de parecerme encantador.

Paulina, la “Chicocain”, gran amiga de la Universidad Santa María de mi esposo, me solicitó un Cake Topper. Ella siempre se esmera en obsequiar detalles originales y diferentes para sus amigos y en esta ocasión, no quería dejar pasar la oportunidad de sorprender a su cuñado y su nueva pareja.

Estos chicos, ambos enamorados de la vida por lo que pude apreciar en sus fotos, empezaron su aventura matrimonial el 11 de enero de este año. El le pidió a ella ser su esposa en una lancha de esas en forma de patito amarillo, con pedales, cachai? Y entonces ese fue el tema del Cake Topper.

Este 2014 es una nueva etapa para mi, pues empecé de lleno con las ganas de exportar en grande y empecé con el pie derecho. Hasta Chilito, en un patito amarillo inició lo que espero me lleve de nuevo a aquel bellísimo país. Un asaíto más no nos caería nada mal… :)

 

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